Desentierran anomalías y omisiones en exhumación de Jojutla; unos cavan y ellas bordan

Agencias

CUERNAVACA, Morelos, 24/3/17.- El fiscal general de Morelos, Javier Pérez Durón, afirmó que en la exhumación de cadáveres en la fosa común de Jojutla surgieron irregularidades como la ausencia de carpetas de investigación, la ilegibilidad en otras o la destrucción de algunas más, de acuerdo con información.

Asimismo, la cifra de cuerpos exhumados llegó a 25 esta mañana, informó la Fiscalía General de Morelos. Durante el cuarto día de excavaciones, hasta las 10:00 horas de este viernes, se sumó la localización de cinco cadáveres.
Entre los hallazgos de ayer se encuentran los restos de un bebé, dos cuerpos sin vestimenta y dos sin necropsia de ley.
Al sitio han acudido familiares de desaparecidos para dejar muestras de sangre.

Muchas anomalías

Los cuerpos fueron inhumados en esa fosa del panteón municipal en 2014, luego de permanecer en las cámaras frigoríficas de la Fiscalía en calidad de desconocidos o no reclamados, pero de acuerdo con el titular de la dependencia, los servidores públicos cometieron irregularidades.

Pérez Durón informó que hasta ayer jueves llevan recuperados 19 cuerpos, de los cuales siete cuentan con carpeta de investigación; nueve, no; uno tiene la carpeta ilegible; en un caso, la carpeta está destruida y en otro, el número de carpeta está incompleto.

El fiscal informó que en el cadáver número 12 se encontraron restos que corresponden a dos adultos y un recién nacido. También exhumaron dos cadáveres que estaban vestidos y tres cuerpos sin necropsia de ley.

El fiscal aseguró que las anomalías se registraron en la carpeta de investigación que permanece abierta para fincar responsabilidades a los servidores públicos que incurrieron en omisiones.

 

 

Sin la necropsia de ley

El poeta Javier Sicilia Zardaín, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, dijo que entre los primeros cuerpos exhumados de la fosa clandestina en este municipio, se localizó un cuerpo sin la necropsia de ley, “con lo que hemos confirmado que esta fosa es una atrocidad del Estado”.

El activista señaló: “Nos sigue preocupando la pedacería (de huesos encontrados), pero, además, entre los cuerpos exhumados ayer hay uno sin necropsia de ley. Y sobre todo esto el fiscal no nos ha dado una explicación. Nosotros seguimos exigiendo que cada resto óseo sea tratado como un cuerpo y que cada uno tenga una carpeta de investigación”.

Luego hizo referencia a la declaración de Amalia Hernández –tía de Oliver Wenceslao, secuestrado, asesinado e inhumado en la fosa de Tetelcingo–, quien dijo que la diputada local Hortensia Figueroa Peralta, presidenta municipal de Jojutla en 2014, debe dar una explicación de las atrocidades en el panteón municipal de la colonia Pedro Amaro.

“La señora Amalia fue muy enfática y apoya mucho la posición de que comparezca la señora Hortensia Figueroa y nos explique este desastre”, apuntó.

Y pidió al fiscal Javier Pérez Durón que evite caer en simplezas al intentar exonerar al gobernador perredista Graco Ramírez.

“Al fiscal, decirle que no se puede exculpar al gobernador aunque la ley lo diga. Por eso estamos como estamos. Parece que los gobernadores no tienen responsabilidades aquí y no hay forma que los persiga la ley. A poco vamos a tener que esperar a que termine (Graco) como Javier Duarte, a que se vaya del país y ya no lo encontremos, y entonces sí empieza a salir toda su responsabilidad”, subrayó.

Añadió: “Que la parte acusatoria de las instancias del Estado (la Fiscalía) exima al gobernador nos parece un acto de complicidad y de falta de seriedad. Aquí realmente es necesario que nos expliquen por qué el gobernador no puede ser llamado a cuentas. Por lo menos, si no se le puede perseguir judicialmente, que dé la cara y nos explique qué es lo que está sucediendo aquí”.

También hizo referencia a las tres botellas que fueron encontradas con números de carpetas de investigación de 2004 y 2007, y dijo que es necesario llamar a cuentas a los exgobernadores panistas Sergio Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame Castillo, así como a los presidentes municipales de Jojutla en esos años, en particular a Nelson Torres Mondragón.

El gobierno del estado, insistió, no ha cumplido a cabalidad con la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), particularmente en lo que se refiere al número y listado de fosas de la Fiscalía y otras instancias gubernamentales que se encuentran en el estado de Morelos. De eso, recalcó, han pasado ya seis meses y todavía no se cumple.

De acuerdo con Valentina Peralta, coordinadora de la Red Eslabones por los Derechos Humanos, además de los restos óseos que se localizaron cuando la tierra estaba siendo removida, los cuerpos rebasan el centenar, y a varios de ellos se les han abierto nuevas carpetas de investigación porque el número asignado originalmente era ilegible.

En entrevista, aseguró que los colectivos de víctimas “no estamos para hacerle la chamba a nadie, estamos por nuestra propia voluntad. Nos estamos partiendo la madre, pero estamos cuidando con nuestro trabajo que las cosas salgan bien. Tenemos muchas ganas de señalar todas las chingaderas que estamos encontrando, pero también queremos cuidar el proceso y no darles armas a los responsables de que nos echen abajo el proceso judicial”.

 

 

También de dolor se borda

Conforme los peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE), exhuman los cadáveres que permanecían en una fosa común del panteón “Pedro Amaro”, en Jojutla, un grupo de mujeres se dedica a bordar mensajes de bienvenida y esperanza para que esos cuerpos, extraídos de entre la roca y la tierra, puedan volver a casa con un nuevo soplo de vida.

Son madres que buscan a sus hijos, hermanas que buscan a sus hermanos, amigas que recuerdan con cariño la sonrisa de sus amigos asesinados, tarde tras tarde en un cementerio en el que la única poesía posible viene del dolor que ellas quieren convertir en esperanza y fortaleza.

“Lo peor que podemos hacer es aislar a estas mujeres, en casa lo vemos: aislados no logramos mucho, pero si socializamos, si vemos que en una familia podemos caber muchos más, el trabajo colectivo se vuelve un método muy interesante, porque les ayuda a empezar a resignificar muchas cosas que traen cargando”, explica el psicólogo Fernando Mendoza Vergara, del Programa de Atención a Víctimas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), cuyo trabajo consiste en fortalecer, a través de varias dinámicas, a las personas que enfrentan la pérdida de un ser querido.

Dolor, puntadas y paz

Mientras bordan, decenas de mujeres han encontrado un espacio para respirar y seguir conviviendo con quienes comprenden su sufrimiento.

A 30 metros del lugar en el que se desentierran los cadáveres, y aunque el dolor sigue siendo el mismo, han descubierto una forma de canalizarlo y dirigirlo hacia nuevas direcciones, reforzando la búsqueda de desaparecidos en todo el país.

“Es un momento que tranquiliza, porque yo estoy aquí, en Jojutla, con los compañeros que también tienen familiares desaparecidos, y al estar abriendo estas tumbas van a emerger como si fueran una luz para todas las familias que estamos buscando, eso es lo que siento”, explica Teresa Vera Alvarado, quien desde 2006 rastrea a su hermana Minerva.

Cada día, nuevas familias procedentes de otras regiones del estado y del país acuden a la colonia Pedro Amaro para dejar sus muestras de ADN, ante la posibilidad de que uno de los restos exhumados corresponda al de sus seres amados.

Después de dejar su sangre en las manos de las autoridades, se sientan a bordar en las telas que les entregan las agrupaciones que han acudido al lugar para vigilar el proceso realizado por la FGE, y representantes de la sociedad civil.

Una a una van sumando sus bordados a una hilera que se extiende frente a las carpas que cubren la zona cero, el área a la que sólo tiene acceso personal autorizado.

Te busqué, te encontré y aquí sigo

A cinco meses de haber recuperado el cuerpo de su hijo Israel, cuyos restos fueron exhumados en las diligencias de Tetelcingo, en 2016, María Félix Torres Peralta no ha podido cerrar la herida que le dejó la muerte, y, una puntada tras otra, convierte su presencia en Jojutla en un abrazo de consuelo y comprensión para sus compañeras.

“Siento dolor al bordar. porque mi hijo fue asesinado, pero voy a seguir viniendo a apoyar la gente. Aquí estamos en el mismo dolor y por eso nos entendemos”, relata la mujer de 61 años de edad, una de las pocas que ha recuperado el cuerpo de su desaparecido después de las exhumaciones de Tetelcingo.

Seguiré hasta encontrarte

En un momento de profunda tristeza, María de los Ángeles Román se quiebra llorando al recordar a su hija Dulce, que nació siendo hombre, pero decidió convertirse en mujer con el paso de los años.

De todo lo que ella era, su madre sólo ha podido recuperar la peluca que usaba la noche en la que desapareció; el resto es una búsqueda de tres años que sólo le ha hecho más profundo el hueco en su corazón, y cada vez más distante la promesa de que el corazón de su David siga latiendo.

“Te quiero mucho, Dulce, porque tú bien sabes que aunque tu nombre era David, para mí siempre fuiste mi hija y fuiste siempre dulce conmigo. Te espero, hija mía, de regreso en casa, no importa el tiempo que pase, pero te quiero de vuelta”, alcanza a decir la madre, invadida por el llanto que le quiebra la voz y le altera la mirada.

Hablar con estas mujeres no es fácil. En cualquier momento, ante una pregunta que desencadene la angustia que llevan dentro, sus cuerpos y sus voces se rompen, como si de cristales se tratase, y alguien tiene que llegar a tenderles la mano para traerlas de vuelta al mundo.

En el cansancio de sus miradas esconden una fortaleza que crece cada día, pero que puede debilitarse con la fragilidad del tiempo, de un suspiro, de un recuerdo atrapado entre la nostalgia y la desesperación

“Éste, además, es un mensaje para el familiar que están buscando, independientemente de que lo encuentren aquí o no”, explica Gabriela Domínguez, integrante del Colectivo Regresando a Casa, A. C.

Cuando ellas se retiran, su mirada es distinta a la que traían al llegar. Volverán a llorar, porque su dolor es demasiado grande, pero ahora saben que no están solas.

Con información de El Universal/El Sol de Cuautla/Proceso /Reforma.

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