Violencia se concentra en 50 municipios; Tijuana, Colima, Acapulco y Ecatepec, ‘focos rojos’

 

Agencias

 

MÉXICO, 1/6/17.- En 50 municipios y ciudades del país se cometen la mitad de los delitos de alto impacto, dijo el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación (Segob), Alberto Begné Guerra, de acuerdo con información de La Jornada.

Tijuana, Colima, Acapulco y Ecatapec se encuentran entre los 10 primeros lugares de estos 50 municipios.

«La violencia que sufrimos tiene que ver con la lucha al crimen organizado para el trasiego de drogas al mercado de drogas más grande del mundo que es Estados Unidos.»

En tanto que agregó en Colima se dispararon los índices de violencia, que superan la media nacional, a niveles de países centroamericanos con alta incidencia de violencia, debido a la disputa territorial entre el cártel Jalisco Nueva generación y el de Sinaloa por controlar el puerto de Manzanillo y otras áreas de la costa del Pacífico.

“Necesitamos continuar (trabajando) en los estados que han sufrido una descomposición social por años, es el caso de Guerrero, Tamaulipas, se recrudeció nuevamente Chihuahua, tenemos otra vez problemas en Tijuana que se había avanzado y al mismo tiempo tenemos avances significativos en otros lugares ejemplo Coahuila»

En entrevista luego de participar en la presentación de los estudios de Prevención del delito en México: ¿Cómo se implementa?, de la organización México Evalúa, el funcionario federal aseguró que la política de prevención del la violencia y el delito no ha fracasado, porque la sociedad civil se ha apropiado de ella, al igual que las universidades, iglesias y los organismos empresariales además de autoridades locales que han hecho su trabajo.

Añadió que México entró en una escala de violencia hace 10 años que es difícil erradicar de golpe porque va generando un secuela de daños en el tejidos social, por eso, expresó, se tiene que persistir en la política pública de la prevención.

«Si no vemos lo que necesitamos hacer con todas las personas que ya han sido afectadas por esa violencia: niñas y niños huérfanos, mujeres y hombres viudos, comunidades dañadas y familias afectadas, en donde el dolor y odio generan un círculo vicioso que sigue empujando como una bola de nieve el presente y que no vamos a lograr desactivar las cifras de hoy si no nos remontamos también a procesos de reconciliación y reparación de los daños y ahí, la prevención social tiene un reto extraordinario porque no son procesos que se resuelvan en lo inmediato».

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