Desde hace siglos, 2 familias musulmanas cuidan llaves de la Iglesia del Santo Sepulcro

 

 

Las familias Nuseibeh, una de las dinastías musulmanas suníes más antiguas de Jerusalén, y los Joudeh Al-Goudia han mantenido desde entonces hasta nuestros días a su cargo la custodia el monumento ancestral

 

 

ESPAÑA, 24/7/18.- La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, situada en el Gólgota, el lugar donde según los Evangelios se produjo la Crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús, es uno de los más importantes centros del cristianismo.

Está dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en un punto intermedio entre las zonas árabe y judía, y su administración repartida entre diversas iglesias cristianas: católicos, armenios, ortodoxos, coptos… Cada uno tiene asignada desde tiempos ancestrales una zona de la basílica, y a lo largo de la Historia no ha dejado de haber conflictos entre ellos. Ya contamos aquí la singular historia de la escalera de madera que lleva siglos arrimada a una de las ventanas por ese motivo.

La Iglesia del Santo Sepulcro / foto Jorge Láscar en Flickr

En el siglo VII para evitar estos conflictos se llegó a un acuerdo entre todas las iglesias cristianas: las llaves de la basílica serían entregadas, para su custodia, a la familia Nuseibeh, una de las dinastías musulmanas suníes más antiguas de Jerusalén.

En el año 1187, cuando Saladino conquistó la ciudad a los cruzados, se añadió al acuerdo de custodia de las llaves a otra familia, los Joudeh Al-Goudia. Ambas lo han mantenido desde entonces hasta nuestros días.

Apertura de las puertas de la iglesia en 1933 por dos hermanos Nuseibeh / foto Nuseibeh Family

Los documentos y registros existentes en muchos monasterios cristianos de Tierra Santa citan esta relación de las familias Nuseibeh y Joudeh con la Iglesia del Santo Sepulcro por lo menos desde el año 1192. En ese año Saladino y el rey Ricardo Corazón de León firmaron un tratado por el que se permitía a los peregrinos cristianos visitar el Santo Sepulcro bajo ciertas condiciones.

Desde el siglo XVI los sultanes otomanos confirmaron esta prerrogativa mediante reales decretos.

Hoy en día las llaves son custodiadas por un miembro de la familia Joudeh, mientras que un miembro de la familia Nuseibeh es el encargado de abrir y cerrar las puertas de la iglesia todos los días. La llave en cuestión es una enorme pieza de 30 centímetros de largo y un peso de 250 gramos que tiene unos 800 años y ha pasado de padres a hijos de generación en generación. También se conserva otra más antigua, hoy rota después de siglos de uso.

Apertura de las puertas en la actualidad / foto Nuseibeh family

Todas las mañanas un Nuseibeh acude a la puerta de la iglesia donde un Joudeh le entrega la llave, luego sube a una pequeña escalerilla de madera para abrir la cerradura superior, se baja y abre la cerradura inferior. Cuando empuja las puertas abriéndolas, el recinto queda abierto a los visitantes hasta la noche. El mismo ritual viene repitiéndose exactamente igual desde hace casi mil años.

 

 

 

Fuente: La Brújula Verde

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