Fallece Alberto Reyes, dueño de marca de guantes Cleto Reyes

 

 

El empresario capitalino fue reconocido a nivel mundial por los guantes hechos de forma artesanal, cuya historia se remonta a 1945, cuando su padre, Cleto Reyes inició con la empresa

 

 

 

MÉXICO, 2/1/19.- Nunca fue boxeador, pero aún así el mexicano Alberto Reyes se abrió paso a guantazo limpio para dejar una huella profunda en el deporte de los puños.

La tarde de este miércoles 2 de enero, Alberto Reyes, Beto, como se le conocía en el mundo del boxeo y dueño de la marca de guantes Cleto Reyes, falleció en la Ciudad de México.

El empresario capitalino es reconocido a nivel mundial por los guantes hechos de forma artesanal, cuya historia se remonta a 1945, cuando su padre, Cleto Reyes inició con la empresa.

Sólo para campeones

La noche del 8 de diciembre de 2012, en el MGM Grand de Las Vegas, se vivió uno de los acontecimientos boxísticos de la década, cuando restaban dos segundos del sexto round: el puño derecho de Juan Manuel “Dinamita” Márquez impactó con furia la mandíbula del entonces mejor libra por libra del mundo, Manny “Pacman” Pacquiao, arrojándolo como un costal de huesos sobre la lona, al mismo tiempo que las miradas de millones de espectadores no daban crédito del dramático nocaut al filipino.

José Luis Ramos, en un reportaje pubicado por Maxim en enero de 1018, escribió que momentos como éste quedarían incompletos sin un elemento clave que ha sido testigo: los legendarios guantes Cleto Reyes. La historia del pugilismo guarda un lugar especial para la indumentaria creada en 1945, año en el que se usaron por primera vez en un combate. En la actualidad, Alberto Reyes, director de la marca e hijo del mítico creador (Cleto Reyes Castro), guía a la empresa con 73 años de tradición.

Charlamos con él y explica que “La mayor satisfacción es que hayamos podido trascender a nivel internacional y dejado una huella de México como un ejemplo para la juventud”. Y no se equivoca cuando habla de la importancia de Industria Reyes, que se mantiene como uno de los principales proveedores de equipo para pugilismo a nivel mundial.

 

 

Los fanáticos declarados de la marca son peleadores de la talla del mismísimo Pacquiao, Conor McGregor y también Muhammad Ali, quien tras haber firmado un contrato con Everlast en 1978, decidió usar la marca mexicana, con la que ganó su último combate al enfrentar por segunda ocasión a Leon Spinks. Flotando como mariposa y picando como avispa con su filoso jab, conquistó la victoria que le valdría ser el primer campeón de peso pesado en conquistar el título en tres ocasiones.

Hitos como el de Ali hacen que, sin excepción, todo aquel involucrado en el deporte de los puños sepa de la calidad de los productos fabricados por la familia Reyes. En total, una cifra de 163 peleadores consiguieron títulos en las distintas divisiones boxísticas, por eso su reputación hace honor a su lema: “Los guantes de los campeones”.

A sus 65 años, Alberto Reyes conserva una lucidez y curiosidad envidiables. Es observador, meticuloso y tiene un alto sentido del detalle. En 1970 abandonó sus estudios para integrarse al oficio de su padre.

“Hace 47 años −que es cuando yo empecé a trabajar con mi papá− no se pensaba que se pudiera vivir de hacer guantes, pero cuando se trabaja con pasión, porque te gusta, siguiendo unos valores, es como se puede llegar a trascender en forma importante”, asegura.

La visión empresarial del actual director de la marca resultó fundamental para que el negocio familiar tuviera un cambio cualitativo, por lo que Alberto sonríe y recuerda: “Cuando le dije a mi mamá: ‘Fíjate que voy a dejar la escuela para ayudarle a papá’, me dijo, textualmente: ‘¿Y ya vas a doblar la joroba igual que tu padre?’ −Se refería a estar en la máquina (de coser)−. Y le contesté: ‘Pues sí, efectivamente, me la voy a rolar pero pienso hacer empresa’”.

 

 

Una vez que comenzó a trabajar, llevó con disciplina los valores que su padre le inculcó: responsabilidad, honestidad y respeto, además de tres premisas: “la mejor calidad, el mejor servicio y precio”, sumándole su valor agregado: “trabajamos con pasión. Y esta pasión llega a ser una obsesión, porque el trabajo no lo dejas así, despiertas y otra vez hay que ir a trabajar, vives para trabajar y no te debe cansar, yo llevo 47 años y aquí estoy todavía” afirma Reyes.

En 1975 se registró la marca Cleto Reyes, mientras que en 1979 se fundó lo que hoy en día se conoce como Industria Reyes, SA de CV; la empresa se distingue por exportar productos a los cinco continentes, por lo que se han hecho merecedores de distinciones como el Premio Nacional de Exportación en 1994. Sin embargo, para contar la historia completa debemos remitirnos un par de décadas atrás.

El fruto no cae lejos del árbol

La Ciudad de México se caracteriza por ser cuna de grandes peleadores; del mismo modo, fue el lugar en donde creció Cleto Reyes Castro, quien en su juventud, durante los años 30, aprendió el oficio de talabartería en un taller que fabricaba artículos de beisbol. Fue a los 16 años que descubrió una de las grandes pasiones de su vida: el boxeo.

Cleto disfrutaba mirar las encarnizadas batallas que se libraban en la Arena Peralvillo Cozumel del barrio bravo de Tepito, y en 1938 participó en un torneo de aficionados después del cual decidió alejarse del ring. No obstante, tomó una decisión que cambiaría su vida: arreglar los guantes del combate, lo que catapultaría a emprender su propio negocio.

 

 

Asesorado por peleadores y managers de la época, confeccionó de manera artesanal los guantes que obtendrían la aprobación de la Comisión de Box del Distrito Federal en 1945. El 18 de abril del mismo año, la extinta plaza de toros “La Condesa” se vistió de gala para que el mexicano Juan Zurita expusiera el campeonato mundial ligero ante el estadounidense Ike Williams; ambos boxeadores portaron los guantes de Cleto. No obstante, la pelea apenas duró un suspiro, pues Williams acabó con la carrera del boxeador nacional con un izquierdazo fulminante en el segundo asalto.

A partir de entonces, Cleto trabajó en conjunto con el doctor Gilberto Bolaños Cacho para desarrollar un relleno que redujera los daños cerebrales en los pugilistas. En 1954 se independizó y para 1965, con la ayuda de Norman Lockwood, se colocaron los primeros ejemplares de los guantes del señor Reyes en Estados Unidos y otros países. En esos días la diabetes de Cleto comenzaba a agravarse, por lo que Alberto Reyes y luego su esposa Leticia Alemán sumaron esfuerzos para constituir lo que en la actualidad es Industria Reyes.

El 3 de enero de 1999 falleció Cleto Reyes, pero dejó un legado en la manufactura de guantes y en el boxeo mundial. En 2005 se le rindió un homenaje póstumo en el Salón de la Fama de la Asociación Mundial de Boxeo, mientras que el 15 de noviembre de 2008 su hijo Alberto fue ingresado al mismo. En tanto que el 30 de abril de 2016, padre e hijo fueron inducidos al National Boxing Hall of Fame de Estados Unidos, por su huella imborrable en el deporte de los puños.

Reyes del punch

Hace unos meses, durante la promoción del combate entre Floyd Mayweather Jr. y Conor McGregor, se suscitó una polémica con respecto a que el estadounidense estipuló que el irlandés no podría usar guantes Reyes. Especialistas en el tema aseguraron que la razón era porque la marca mexicana usa crin (pelo de caballo), además del acojinamiento de poliuretano para proteger los nudillos de los pugilistas. El crin es más denso que la espuma que utilizan otras marcas, y se supone que este recubrimiento favorece a los boxeadores con una pegada potente, pues la distribución del mate-rial a lo largo de los nudillos hace que el golpe sea menos amortiguado. Por esta razón los guantes mexicanos se han ganado el apodo de “los noqueadores”. “Hay antecedentes que dicen que nuestros guantes los van a proteger más, es más, si yo fuera boxeador y no pudiera comprar guantes Cleto Reyes, obligaría a mi rival a que los usara, aunque yo utilizara otra marca, porque él me va a golpear a mí”.

Nadie puede discutir la fama de los guantes mexicanos, incluso Rocky Balboa, el boxeador más famoso de la historia del cine, portó los guantes de origen mexicano en Rocky II (1979). “Considero que los boxeadores son mis embajadores en todo el mundo, ¿por qué? Porque desde los años 70 hasta la fecha, se llevan mis guantes a pelear por todo el mundo”, explica.

La competencia no es algo que le preocupe a Alberto. “Bienvenida, pero la mayoría de los competidores son maquiladores, somos pocos en el mundo los que somos fabricantes”, aclara Reyes y continúa: “trabajamos para encontrar procesos de curtido del cuero, proveedores de acuerdo a las necesidades que tenemos y además de hacerlos, buscamos constantemente hacerlos más cómodos y más seguros para los boxeadores”.

 

 

 

 

Fuentes: Maxim/Milenio

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