Un verano del ’65 John Lennon echó a Peter Fonda de un reventón

 

 

 

El actor, recientemente fallecido, compartió durante una fiesta con la banda de Liverpool la experiencia que le situó al borde de la muerte, mientras George Harrison andaba malviajado con LSD e inspiró la rolita psicodélica She said, she said

 

 

 

ESPAÑA.- El pasado viernes 16 de agosto falleció Peter Fonda a la edad de 79 años; actor, guionista y miembro de una de las grandes dinastías de Hollywood. Hijo de Henry Fonda, hermano de Jane Fonda y padre de Bridget Fonda, fue también una figura decisiva de la contracultura durante la década de los 60, especialmente tras el estreno de Easy Rider (1969), de la que fue guionista y protagonista. Tal es así que aun sin quererlo contribuyó a la inspiración de una de las canciones más psicodélicas y oscuras de la discografía de The Beatles.

Sucedió un verano de 1965, durante una fiesta en Los Ángeles a la que tres beatles, George Harrison, Ringo Starr y John Lennon, oficiaron como anfitriones durante una de sus interminables giras por EU. El dispositivo de seguridad les impedía salir del sitio en el que se alojaban, así que decidieron invitar a sus amigos estadouidenses. En aquella casa que la banda alquiló en Mulholland Drive también se encontraban Roger McGuinn y David Crosby, miembros de la banda The Byrds, la cantautora Joan Baez y un buen número de habituales de la escena californiana, entre los que no podía faltar Peter Fonda, un personaje muy bien conectado con todos ellos.

 

Por aquel entonces el consumo de LSD era muy popular en ese tipo de ambientes y los beatles llevaban algún tiempo disfrutando de esas experiencias lisérgicas. Aquel día sólo McCartney se negó a tomarlo. Por alguna razón a George Harrison los efectos de la sustancia psicodélica le provocaron un ataque de nervios por lo que comenzó a gritar que “se iba a morir». Fonda, que acababa de llegar, intentó calmarlo diciéndole: “yo sé lo que es estar muerto». Lennon, que estaba al lado, al escuchar aquella frase recriminó al actor que dijera algo tan perturbador y anticlimático. Según el músico, no se podía decir una cosa así a una persona que estaba en pleno viaje.

Fonda tenía le mejor de las intenciones, sólo quería acompañar a Harrison en aquel trance, dada su larga experiencia con este tipo de sustancias. «Me estás haciendo sentir como si nunca hubiera nacido», le dijo Lennon. «¿Quién te metió toda esa mierda en la cabeza?». Todas esas frases acabarían siendo más tarde parte de la letra de She said, she said. El género inicial –“He said, he said”, en referencia al actor– acabó cambiándolo el músico porque no le convencía cómo sonaba con la música, resultaba demasiado agresivo.

Más tarde Peter Fonda explicaría que esa frase se refería a un episodio dramático de su vida. Fue el día que cumplió once años, cuando manipulando un arma se disparó por accidente en el abdomen. Durante unos minutos supo lo que era estar muerto: sufrió tres paros cardíacos y perdió abundante sangre. Según la versión de Harrison y Lennon, Fonda insistió en contarles esa historia y mostrarles la cicatriz que había quedado del balazo. Aparentemente ellos sólo querían relajarse pero él no hacía más que seguirles, consiguiendo a ratos asustarles y a ratos aburrirles. Lennon acabó pidiendo a Fonda que se marchara de la fiesta.

De aquel encuentro extraño entre uno de los miembros destacados de la aristocracia de Hollywood y la banda de Liverpool quedó como testimonio una de las canciones con las que la banda se adentró en la sicodelia. She Said, She Said formó parte de Revolver, aunque el título del álbum no estaba inspirado por el arma con el que se disparó Peter Fonda a los 11 años. Puede que su padre, Henry Fonda, fuera un inmortal protagonista de westerns y desenfundara más de una vez un revolver, pero lo que tenía en casa era una pistola del calibre .22.

 

 

Fuente: Vanity Fair

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