¿Paul o Suzanne? La historia de amor-desamor del desertor que conmovió a Francia

¿Paul o Suzanne? La historia de amor-desamor del desertor que conmovió a Francia

 

 

 

Paul se travistió para huir de los tribunales militares tras desertar en la Gran Guerra y convivir con su amada; Suzanne, alter ego de Paul, se apoderó de su identidad, arrastrándolo a una trágica espiral de sexo y violencia

 

 

 

Choam Sánchez/Barcelona

 

 

 

El hijo del quesero

1891

¡Tan, tan! ¡Tan, tan!

30 de agosto: las campanas de la iglesia de Rançonnières suenan tal día como hoy para celebrar la venida al mundo el pequeño Paul, hijo de Jules Grappe, quesero y de Marie Gouhot, sin profesión conocida. Entonces, en esta minúscula y tranquila comuna del Alto Marne vivían unos trescientos vecinos.

Ninguno de ellos hubiera osado pensar que el hijo de Jules llegaría a convertirse en el protagonista de la crónica de sucesos del país pocas décadas más tarde. En actor principal de una de esas historias donde el escape, el desenfreno y la muerte se combinan en las raciones justas para deleitar al público parisino.

Estalla la guerra

1914

¡Pum, Pum Pum!

Suenan a lo lejos los cañones alemanes. Paul ha tenido mala suerte. Ser varón veinteañero en 1914 no es un regalo. Equivale a ser carne de cañón. Sólo dos años antes había ido a cumplir sus deberes con la patria. Tras el servicio militar, volvería a su vida previa, a su terruño, a las seguridades.

 

 

 

postal de Ranconnieres de 1910
Postal de Ranconnieres de 1910 (libre)

Sólo cuatro años más tarde, la campiña idílica de la actual región del Gran Este estará erizada por cruces de cementerios, obeliscos de memoriales, cráteres de bombas y zanjas de trincheras. Las cicatrices de un conflicto bélico que acabó con todo una generación de jóvenes franceses y alemanes y con una paz, la de Versalles, un mero prólogo de la II Guerra Mundial.

En campos de batalla como los de Marne, las Ardenas o Verdúnyacerá el 10% de la población masculina de Francia y Alemania, un drama al que cuesta encontrar sentido.

Pero todavía es 1914 y en los balcones de las calles de París y ciudades de provincia ondean las banderas tricolores y reina un clima de fervor patriótico. Optimismo. Las heridas abiertas con Prusia todavía no han restañado. Una nueva generación tendrá la oportunidad de revancha.

Una guerra a la que millones de jóvenes son llamados a filas. Muchos se presentan voluntarios en medio en una formidable movilización colectiva. Marchan al frente al calor de cánticos y despedidas de lágrima fácil y pañuelos al aire. Paul no.

Cuando sólo queda un mes para que lo licenciaran, estalla la I Guerra Mundial y es reclutado a la fuerza. Paul ha tenido mala suerte. El 102º Regimiento de Artillería lo espera.

Primera Guerra Mundial. Soldados británicos en las trincheras francesas
Primera Guerra Mundial. Soldados británicos en las trincheras francesas (Getty Images)

Todos los soldados tienen una esperanza que les reconforta. Unos anhelan la gloria. Otros luchar por la patria y después volver a crear un hogar. O simplemente retornar con la familia que han dejado atrás.

Estas esperanzas se concentran en cartas y fotos de seres queridos. Los soldados las guardan como oro en paño en los bolsillos de sus uniformes. A Paul le espera Louise Landy, su esposa. La mujer de la que está locamente enamorado.

La guerra acaba de comenzar y a Paul ya se le hace larga. En los primeros meses lo hieren dos veces. La última vez tiene una herida tan sutil en la mano derecha que un oficial sospecha que se haya automutilado y lo arresta. El caso es sobreseído y lo transfieren a un hospital donde su herida nunca acaba de cicatrizar. ¿Por qué no sana? Se le vuelve a acusar de provocarse las heridas para evitar el frente.

Paul con voz atiplada tratará de justificarse así una década después en una entrevista en el rotativo L’Intransigeant: “Sí, mi historia es verdad. Deserté, pero por mi madre le juro que fui herida por un estallido de un obús”.

La tensión se palpa en el ambiente. Se necesitan jóvenes en las trincheras. Un hombre hecho y derecho en la enfermería es inaceptable. Paul sabe que las autoridades militares no serán benévolas.

El recuerdo de Louise es dulce y los barrizales de los campos de batalla, inhóspitos. Paul no aguanta más y huye. Es mitad de 1915. Un tribunal militar lo condena a muerte por desertar. Se trata de dar ejemplo.

Es entonces cuando tiene la idea que le cambiará la vida: disfrazarse de mujer para poder retomar su vida conyugal. Louise será su cómplice.

 

 

Nace Suzanne Langdard

Los años 20

!Pum, Pum, Pum!

Paul Grappe ha muerto oficialmente. Es fusilado en ausencia por un pelotón de soldados. La siguiente década se esconderá bajo el nombre de Suzanne Langdard.

En 1925 Paul explicará al diario L’Intransigeant lo duro que fueron esos años de incógnito: “Me he cruzado veinte veces con mi madre que me creía en Rusia o muerto. Asistí al entierro de mi abuela desde la distancia, cubierta con un velo”.

La dibujante Chloé Cruchaudet imaginó la transformación sexual de Paul en su cómic Degenerado que cuenta esta historia. Así conviven una década donde la identidad de Paul tiene que dividirse para sobrevivir. La dualidad es ser Paul, para Louise, y Suzanne, para la sociedad.

Los años veinte son años locos. Las transgresiones son frecuentes. La burguesía parisina quiere divertirse. Dejar la guerra atrás. Paul no puede. Lleva la guerra consigo, en su esencia. En Suzanne. Y Suzanne se va haciendo un nombre en los círculos bohemios y canallas de la capital, una historia retratada en la película Nos années folles (2017) de André Techiné.

Cartel de Nos Années Folles, pelicula de André Techiné

Cartel de Nos Années Folles, pelicula de André Techiné (.)

 

La pareja clandestina malvive en el entorno fabril del distrito XX. Pero cada vez están más separados. Paul tiene su momento de gloria cada noche como Suzanne y Louise tiene que trabajar para mantener el hogar. Dar de comer a un hombre que vive por la noche y duerme por el día.

La convivencia se deteriora. El personaje de Suzanne domina a Paulque comienza a llevar una vida sexual desenfrenada para la época: el intercambio de parejas o las relaciones bisexuales están a la orden del día.

Louise no puede seguir ese ritmo. Para complacer a su esposo a veces participa en sus juegos. Paul le pide que busque un amante. Luego que acoja al suyo propio bajo el techo del hogar común.

Paul será un asiduo del bosque de Boulogne donde se prostituye.

 

 

Paul decide salir de la clandestinidad

1925

¡Paf, paf!

Paul-Suzanne se comporta de manera errática, es violento y se abandona al alcohol. Agrede a su esposa en varias ocasiones. La clandestinidad le ha marcado y su vida familiar se hace añicos cuando, finalmente, la abandona.

Suzanne Langdard (izquierda) y Louise Landy (derecha) llevan una vida de pareja en secreto
Suzanne Langdard (izquierda) y Louise Landy (derecha) llevan una vida de pareja en secreto (Libre)

Sólo unos meses antes, en 1924, la coalición de izquierdas (Cartel des gauches) había ganado las elecciones. Aires de cambio sobrevuelan la política francesa. A principios de enero del año siguiente, la cámara baja aprueba la “Ley de Amnistía para los desertores” . Por fin, Paul puede recobrar su identidad.

El 28 de enero de 1925 se vuelve a vestir de hombre y se muestra públicamente.Se presenta ante las autoridades con su nuevo aspecto ante la estupefacción de la gente que lo había conocido como Suzanne.

En febrero su historia se hace célebre en los medios de comunicación que ven en su vida la encarnación de una época de transgresión.“Mademoiselle Suzanne, conocida como la Garçonne (mujer vestida de hombre) revive en el desertor Paul Grappe”.

Así tituló el periódico republicano Le Petit Journal el artículo con las confesiones del hombre que salía del armario: “Mi cabello se había vuelto muy largo. Lo arreglé primero en un moño (…) Me había quitado el bigote con electrólisis y me vi obligada a cambiar mi voz y darle ese tono alto que aún conserva hoy, resultado de un hábito tan duradero”.

Y la vida de Paul estalla a la vez que el escándalo en los medios. Paul quiere sacar dinero de su historia. Y la cuenta muchas veces. Y no duda en entrar en detalles escabrosos.

L’Intransigeant le cuenta: “32 francos por semana no es mucho para vivir. ¿Qué quiere usted que haga? Por eso me converti en Suzanne, la Garçonne. En Montmartre, en Montparnasse, he frecuentado los clubes nocturnos, sí. He tenido novios y novias. Mire estas cartas….¡propuestas de matrimonio incluso!”

Para Louise ha llegado un punto de no retorno y lo echa de casa. Pese a todo, en 1926 nace Paul, el hijo común al que llaman cariñosamente Popol. Fabrice Virgili, autor de La Garçonne et L’Assassin (2011), biografía de Grappe apunta dudas sobre que Paul fuera realmente el padre.

 

 

Crónica del asesinato de Paul Grappe en un diario francés
Crónica del asesinato de Paul Grappe en un diario francés (Retronews / Libre)

El crimen: Louise acaba con Suzanne

1928

¡Pum, Pum Pum!

El 21 de julio, Louise Landy le descerraja dos tiros a Paul/Suzanne usando el revólver de éste.

“Mi esposo iba vestido con un traje de terciopelo negro, le disparé y ¡blanco! “, confesó más tarde ante el juez. El crimen arrojó más carnaza para una prensa sensacionalista ávida de sucesos.

Su hijo Popol muere de meningitis en el Hospital Trousseau mientras el cadáver del Paul aún yace en la morgue y Louise está privada de libertad en la cárcel a la espera de juicio. Sólo se le permitirá salir de la prisión de Saint-Lazare para asistir al entierro. Estos hechos abonan un juicio mediático.

Maurice Garçon, famoso abogado
Maurice Garçon, famoso abogado (Libre)

El juicio mediático

1929

¡Toc, Toc!

El juez golpea con el martillo el estrado para hacer guardar silencio en la sala. A Louise se la acusa de crimen premeditado. Tiene suerte. Su abogado defensor es el joven y polifacético Maurice Garçon. Un jurista y escritor que posteriormente saltaría a la fama por una elocuencia que le llevó a ganar casos perdidos.

En un discurso final brillante, Garçon convirtió a Louise en una mater dolorosa, en la víctima y no la asesina. Retrató a la víctima como una persona “abyecta”, “sádica”, capaz de “torturar gatos”. Era su defendida quien había tenido que soportar a un “degenerado”:

“Nada le queda a esta mujer salvo el recuerdo de un monstruo y de su hijo muerto. ¡No es ella la culpable, Paul Grappe es el asesino!”

El diario Le Petit Journal, informó que apenas hubo deliberación. El veredicto es rotundo: absolución. El público de la sala lo recibe con un aplauso cerrado. La imagen de Paul, desertor de la patria y travesti no agrada a la audiencia. Sí. Louise tiene suerte.

Portada de Le petit Journal el día de la absolución de Louise del presunto asesinato premeditado de su esposo
Portada de Le petit Journal el día de la absolución de Louise del presunto asesinato premeditado de su esposo (BNF)

Muere Louise

981

Tras ser absuelta, Louise rehace su vida. Se vuelve a casar y desaparece en el anonimato. Sólo se conoce que muere con 89 años.

En 1925 tras recuperar oficialmente su identidad de Paul, vestido de Suzanne, explicó a L’Intransigeant: “Sí, he desertado pero ya he pagado mi culpa”.

El desertor ignoraba que igual que en 1914 para toda Francia, con la ley de Amnistía de 1925 acababa de estallar la guerra para él. Y que Paul hacía años que había desertado de su cuerpo.

 

 

 

Fuente: La Vanguardia

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